La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo.
El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.
Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.
No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe.
Dos excesos deben evitarse en la educacion de la juventud; demasida severidad, y demasiada dulzura.
El amor consiste en sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido.
La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma en torno al ser.
Son filósofos verdaderos aquellos a quienes gusta contemplar la verdad.
Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.
Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta.
Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa; pues sin causa nada puede tener origen.
Donde reina el amor, sobran las leyes.
El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida.
Tres facultades hay en el hombre: la razón que esclarece y domina; el coraje o ánimo que actúa, y los sentidos que obedecen.
Teme a la vejez, pues nunca viene sola.
La mejor tumba es la más sencilla.
La civilización es la victoria de la persuasión sobre la fuerza.
Frío e insípido es el consuelo cuando no va envuelto en algún remedio.
El tiempo es una imagen móvil de la eternidad.
Así como los ojos están formados para la astronomía, los oídos lo están para percibir los movimientos de la armonía.
La belleza es el esplendor de la verdad.
El más importante y principal negocio público es la buena educacion de la juventud.




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